También conocida en términos médicos como shin splints o medial tibial stress syndrome, hablamos de un dolor en la región anteroinferior de las piernas, en las llamadas espinillas tibiales. Dolores en esta zona son lesiones por sobreuso, común en los atletas y aquellos que realizan deportes o actividades de salto y cambio de ritmo. El término médico para esta lesión es el síndrome de estrés tibial medial.

Estos dolores en las espinillas tibiales raramente son graves, pero pueden hacernos descansar de forma obligatoria del deporte que practicamos durante varias semanas, por lo que el objetivo debe ser la prevención. A menudo está relacionado con la carrera, pero los jugadores de baloncesto y cualquier persona que salta en una actividad vigorosa sin la preparación adecuada puede desarrollarlo.

Los corredores, sobre todos aquellos de larga distancia y en especial aquellos que se entrenan en las montañas, al igual que los bailarines por la continuidad en saltos, tienen un riesgo mayor de desarrollar estas molestias en las piernas. Los atletas que de repente aumentan su frecuencia de entrenamiento y/o la intensidad también corren el riesgo de desarrollar este dolor en las piernas, sobre todo aquellos que tienen los pies planos. Los pies planos pueden aumentar la tensión puesta sobre la musculatura de tus miembros inferiores durante el ejercicio o el deporte, estos casos precisan de un estudio particular para analizar y conocer que motivos y causas desencadenan las molestias.

CAUSAS

Cualquiera que sea la actividad física que suponga mucho estrés en la tibia y los tejidos conectivos que unen los músculos que se insertan en esta región de la tibia pueden desencadenarlo. También son causados ​​por los deportes que requieren una gran cantidad de paradas y arranques rápidos, como el tenis o el baloncesto. Se puede desarrollar después de cualquier actividad que causa inflamación a lo largo de la tibia.

Los factores de riesgo que aumentan la posibilidad de molestias y dolor en la cara anterointerna tibial incluyen estiramiento y calentamiento inadecuado antes de correr, correr sobre superficies duras, usar calzado que no ofrece apoyo adecuado y los pies planos.

Múltiples causas a tener en cuenta como desencadenantes :

  1. Deficiencias biomecánicas: pies planos, pronadores, técnica al correr…
  2. Calzado inadecuado.
  3. Sobrecarga por exceso de entrenamientos.
  4. Estiramientos deficientes o no realizados.
  5. Traumatismo repetitivos-vibraciones con tracciones sobre musculatura asociada.

Síntomas

Estos dolores aparecen en las piernas como resultado de la actividad repetitiva que conduce a la inflamación de los tendones y los tejidos de la tibia, dando lugar a dolor y sensibilidad a lo largo del borde interno de la tibia. Puede presentarse inflamación en la llamada espinilla tibial. Se experimenta una sensación de dolor o quemazón en la zona afectada, inicialmente sólo se puede notar dolor al correr, bailar o participar en deportes de impacto. A medida que la enfermedad progresa, es probable que se experimente dolor todo el tiempo. El dolor generalmente se detiene cuando la actividad se detiene. Si el dolor es severo o persiste cuando usted está descansando, o si su espinilla está inflamada, debe consultar a un especialista.

Lo más característico: dolor en cara anterointerna de la pierna, zona de la tibia, al realizar actividad física. La manifestación más frecuente es en el tercio medio inferior de la tibia, con diferente ubicación según inserciones musculares afectadas.

Diagnóstico

Una adecuada historia clínica y anamnesis nos puede hacer sospechar esta patología. La palpación de la zona dolorosa en el momento de la exploración es muy característica, con dolor e incluso inflamación de la zona, llegando en pocas ocasiones a palpar el llamado rosario perióstico, irregularidades en la superficie tibial.

Casos particulares pueden precisar de estudios complementarios ya sean simples radiografías o estudios tipo RM, TAC, gammagrafía según sospeche el especialista en cuestión

Estas pruebas complementarias pueden ser útiles para descartar otras afecciones como fracturas por sobrecarga o estress, tendinitis o el síndrome compartimental.

Prevención

Como siempre digo, utilizando el sentido común:

  • Entrenamientos progresivos.
  • Elegir bien el terreno de entrenamiento
  • Calzado adecuado
  • Elegir bien fechas de competición sin acumularlas.
  • Medir períodos de descanso.
  • Calentamiento y estiramientos adecuados según el deporte a practica

Tratamiento

Casi siempre puede tratarse con medidas conservadoras, pudiendo tardar en casos agudos entre 2-4 semanas en curarse. En principio esto supone evitar la participación en los deportes habituales que supongan gran carga en miembros inferiores e impacto no teniendo que parar por completo ya que siempre hay alternativas como deporte para mantenerse bien física y mentalmente.

Siempre insisto en la prevención para no llegar a tener un problema. Una vez aparecido e instalado el dolor en nuestras piernas estas serán las medidas a seguir

  • Colocar hielo en la pierna afectada durante 20 minutos a una hora, 4-5 veces al día.,acompañado con antiinflamatorios durante períodos controlados. Si se toma un descanso de un ejercicio vigoroso, todavía puede participar en actividades de bajo impacto como la natación, elíptica o bicicleta. A medida que disminuye el dolor, poco a poco puede volver a practicar deportes.
  • Localmente, puede complementarse el tratamiento con la fisioterapia enfocada a la disminución de la inflamación y el dolor . Programas de frio local, ultrasonidos, masajes profundos, plan de movilización con estiramientos suaves, musculación y propiocepción.. Tema que estos profesionales comentarían mucho mejor que yo.
  • En el apartado ortopédico,las plantillas de diferentes materiales para limitar la transmisión de choques a la tibia o zapatillas de gran amortiguación podrían ser necesarias siempre guiados por especialista en ello. También la opción de vendajes funcionales tienen gran efecto alivio realizando actividad física.

vendaje

Una vez desaparezca la sintomatología, se puede volver a entrenar de forma progresiva y con sesiones programadas.

En casos de difícil curación , puede optarse de forma guiada y bien estudiada a las infiltraciones con múltiples micro-inyecciones o en pocos casos a cirugía con apertura perióstica y afectando a inserciones tendinosas implicadas.

Consideraciones

Si el dolor persiste, consulte a un especialista. Un examen físico y la historia médica pueden ayudar a diagnosticar la causa exacta u orientarnos sobre la patología que podemos padecer.

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